lunes, 6 de junio de 2016

(100) Whatsapp

- Habrás notado que las redes sociales dejaron de tratarse sobre contenidos nuevos y comenzaron, poco a poco, a ser más sobre contenidos compartidos, creados por terceros.
- Los memes
- No solo los memes, sino todo. Revisa tu historial en Facebook y Twitter, el de tus amigos. Dejamos de escribir. No se trata de algo poético ni filosófico sobre cómo nuestras ideas se parecen. No. Literalmente dejamos de escribir, solo compartimos las ideas y las publicaciones de otros.
- Pero, entonces, si compartimos las ideas de otros, alguien tuvo que escribir esas ideas. Aunque mis amigos sean reproductores huecos, habrá quiénes todavía se sientan a escribir.
- No. Ese es todo el punto. Nadie escribe esas ideas. Son logaritmos.
- No otra de tus historias, Anselmo.
- Logaritmos. Funciones programadas por computadoras que cada determinado tiempo arrojan combinaciones de fotografías, ideas/chistes/parodias/pensamientos. Hace mucho que dejamos de hacerlo nosotros.
- Entonces ya nadie escribe
- Eso es lo que te estoy diciendo. Primero sospeché que podrían ser programadores que buscaban homogeneizar los pensamientos, empresas u organizaciones que, a través de estas publicaciones de superación personal o chistes y memes, buscaban hacernos más predecibles en nuestros patrones de consumo y opinión, todo para fines mercadológicos. Esa hubiera sido una salida fácil. Investigué y se trata de algo más.
- Ahora me dirás que las corporaciones son controladas por supercomputadoras, que viven en las redes sociales y que se entretienen produciendo videos, imágenes, chistes, para algún extraño propósito que rebasa nuestra comprensión.
- No dije eso. Los logaritmos no viven en las redes sociales. Ahí solo se manifiestan. Los logaritmos ya viven en nuestras cabezas, en nuestro aire. Se han vuelto moléculas que respiramos, que desechamos y que alguien más vuelve a respirar. He visto las máquinas. Están en los desiertos.
- Cómo llegaste ahí.
- Fue en un viaje de la escuela, el año pasado. Me perdí, terminé encontrando esas enormes chimeneas.
- Esa era la vieja fábrica de cemento, en la salida del pueblo.
- Pero la podrían estar usando contra nosotros.
- Ya tengo más de cien notificaciones nuevas, mejor platicamos después.

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